hasta ahora la ASC sólo se ha implementado desde proyectos y propuestas de intervención en el campo educativo, es decir, las agrupaciones de ciudadanos interesados por la educación, el arte o la cultura, no cuentan con diseños ni recursos teóricos-metodológicos, responden a esfuerzos loables que muchas veces terminan siendo efímeros. Ante las problemáticas cotidianas, ante el enfado que pareciera ser natural del mexicano hacia sus gobernantes e instituciones, así como la indiferencia momentánea hacia sus vecinos, conciudadanos, etc., la ASC puede ser bien una posibilidad desde el terreno socioeducativo, para intervenir en y con los demás en temas como: la delincuencia, la multiculturalidad, la plurietnicidad, la apatía, el enfado, la corrupción, la pobreza, etc.
Encaminarnos hacia la creación de un Nodo que sea parte de la Red Iberoamericana de Animación Sociocultural, nos ayudará a cimentar las bases de una nueva tradición desde un grupo de ciudadanos y profesionistas de un remoto lugar de la provincia mexicana y a la vez cercana a la gran capital del país. La nueva tradición a la que apelo, es a una tradición distinta al ejercicio del campo de la intervención educativa que se ha venido haciendo, pues no hay políticas públicas encaminadas a la ocupación del tiempo libre, a la educación no formal, la recreación y convivencia. Sin duda, el contacto con experiencias de otros Nodos de Iberoamérica que llevan años con sus propias particularidades, serán de gran ayuda para pujar en nuevas prácticas sociopolíticas en bien de nuestro país.



